Lo pasamos muy bien en el Tigre. Si el Tren de la Costa no fuese un fraude, así como lo son los licuados del Puerto de Frutos y el propio Puerto de Frutos casi en su totalidad; si las excursiones en lancha no fuesen exorbitantemente caras y nos llevasen a recorrer el Delta de verdad y no un ratito por el Río Carapachay ida y vuelta; si no estuviese lleno de inescrupulosos, representantes de una argentinidad que debe terminar de una vez con urgencia (uno de estos, por ejemplo, creyó que éramos extranjeros, nos preguntó si hablábamos español a lo que nosotros no llegamos a responder porque no nos dio tiempo arrancando con su verso lleno de mentiras, y nos ofreció una excursión privada; ante nuestra gentil negativa con la cabeza, parece que este sujeto confirmó su hipótesis idiota de que no hablábamos el idioma y siguió a viva voz mientras nosotros continuábamos nuestro paseo: "la excursión incluye una visita a la biosfera, lugar a donde vos no vas ir nunca porque sos un boludo..." y ya no escuchamos más; pensamos en darnos vuelta y darle un buen susto, pero como tiene que aprender él solito los 10000 años de civilización que le faltan, preferimos no ahorrarle el trabajo y dejarlo permanecer en su envidia y su mediocridad envenenadas hasta que él solito lo disponga; podrán verlo a la salida de la Estación Delta yendo hacia el Río Tigre, es un cuarentón mal entrazado que se hace el galán); si la señalización de las calles tuviera en cuenta la orientación del visitante y no casi exclusivamente los negocios del gobierno (estacionamientos, perdón, "parkings", y otras yerbas)...; en fin, si los argentinos ya hubiésemos abandonado la práctica de embaucar todo lo que podemos al otro, sobre todo si tiene buenas intenciones y modos porque es un "boludo presa fácil", y terminásemos de entender que el bien común es un bien propio de mucha mejor calidad, lo habríamos pasado mucho mejor.
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