domingo, junio 28, 2009

"Ciclo biológico del Melonio" en el Rojas

Increíble.
Primera obra inexperta y salvaje.
La escribí a los 17, en un viaje a Darwin, Río Negro.
Nunca imaginé que podría llegar a ver encarnado este texto de adolescente furioso y algo suicida.
Gracias a la convocatoria "Teatro en Pequeño Formato" organizada por Flavia Gresores y Christian Wansidler en el Centro Cultural Ricardo Rojas, será trabajada en el “Taller de Actuación para Adolescentes con Montaje y Muestra de Obras”.
Fotos de la portada original "ilustrada" a mano y de la primera página, tipeada en una Olivetti portátil que me había regalado mi querida y difunta Tía Victoria.

lunes, junio 15, 2009

NUEVA VERSIÓN (para dramaturgos) DE VIEJO CHISTE

Tres personas que visitan un país extranjero, digamos Escocia, ven pasar una oveja negra.
Uno de ellos diagnostica, entonces: "Las ovejas escocesas son negras."
El segundo, un poco más analítico, corrige: "Algunas ovejas escocesas son negras."
El tercero, dramaturgo, define: "Que todas las ovejas escocesas sean negras o que lo sean algunas, son indicios; según la información con la cual contamos, sólo podemos afirmar que una oveja escocesa es negra de un lado."

lunes, junio 01, 2009

Debe ser INFLEXIBLE
la defensa de la flexibilidad.

sábado, mayo 16, 2009

DADORES DE SANGRE

Alberto Segado necesita dadores de sangre.
Si bien es un paciente ambulatorio, deben hacerle una transfusión cada 15 días, lo que supone tres o cuatro dadores por cada transfusión.
Si pueden acercarse y donar sangre para Alberto, por favor, háganlo a la brevedad.
Abajo figura la dirección, teléfono, horario, etc.
No es necesario ir en un ayuno total.
Pueden ingerirse líquidos (infusiones, jugos), siempre que no sean lácteos.
No ingerir sólidos.
Si alguno de ustedes puede donar sangre, por favor hágalo lo antes posible.
En ese caso, les pìdo que le manden un mail a Alberto avisándole, para que él tenga cierto control sobre el tema.
asegado@hotmail.com
Si además pueden, difundan este pedido.
Quienes puedan deben presentarse en la Fundacion Hemocentro Independencia, SARANDI 748 (Cap.Fed. - T.E. 4943-0171), de lunes a sabado de 8:30 a 12:00, con documentos, y decir que van a donar a su nombre.
Muchas gracias.

viernes, mayo 15, 2009

MONO QUE LADRA en Pompeya

SÁBADO 25 DE JULIO
Con
Soledad Hermo (flauta traversa)
Alejandro Caputo (guitarra y arreglos)
Museo y Ateneo de Estudios Históricos de Nueva Pompeya
Av. Sáenz 971
18.00 hs.
Entrada libre
(Más información en breve...)

http://monoqueladratango.blogspot.com

martes, marzo 24, 2009

COMUNIDAD ORGANIZADA en el BAFICI

COMUNIDAD ORGANIZADA
(versión para televisión)


de Marcelo Bertuccio y Rubén Szuchmacher

Dirección para televisión: Diego Lublinsky y Rubén Szuchmacher

con: Marta Albertini, Irina Alonso, Pablo Caramelo, Francisco Civit, Emilse Díaz, Berta Gagliano, Graciela Martinelli, Paul Mauch, Rodolfo Roca y Javier Rodríguez.

Escenografía y vestuario: Jorge Ferrari
Iluminación original: Gonzalo Córdova
Iluminación para televisión: Guido Lublinsky
Asistente de dirección del Canal 7: Tanya Barbieri
Producción por Elkafka espacio teatral: Paula Travnik y Gabriel Cabrera

Exhibida en Canal 7, como parte del ciclo 200 años, el 17 de febrero de 2009 a las 3:30 de la madrugada. Pero, como todo puede ser peor, estaba anunciada a las 2:30.

Como parte de la 11º edición del BAFICI (Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente), fue proyectada el jueves 2 y el sábado 4 de abril de 2009 en el Hoyts Abasto.



viernes, marzo 20, 2009

MONO QUE LADRA


viernes, febrero 20, 2009

PRÓXIMAMENTE



Amleto príncipe
Guión dramático de Marcelo Bertuccio sobre textos de William Shakespeare.

Actúa, musicaliza, ilumina: Javier Alemanno
Dirige: Laura Garaglia


Sobre el texto

Un guión dramático es un ejercicio de lectura a la vez que de escritura.
El autor utiliza textos escritos por Shakespeare, sobre todo de la obra Hamlet y también de Rey Lear, los traduce a su lengua, el español, y los organiza de manera tal que se puede dar cuenta a la vez de la fábula de Hamlet y de una nueva fábula, una que es y no es el Hamlet de Shakespeare, que se nutre de sus textos más importantes, más emblemáticos, más cardinales y los suelta en un nuevo orden que abre otros sentidos. Amleto, traducido y reordenado, es una invitación a recibir una lectura diversa, original, impactante, del drama del príncipe Hamlet.
Presentado como una serie de monólogos de orden aparentemente discontinuo, Amleto príncipe plantea también una serie de intervenciones dramatúrgicas que se orientan a poner de manifiesto el propio tema de la traducción y la traslación en tiempo y espacio de una obra singular. ¿No es el mismo tema el del cuento “Pierre Menard, autor del Quijote”, de Jorge Luis Borges?
Cada monólogo, así, lanza una flecha hacia la obra de Shakespeare, y muchas otras a los lectores/espectadors actuales, así como al hecho mismo de la representación teatral.
El actor/Amleto es en sí mismo una reflexión sobre el Hamlet/actor. No podemos dejar de acordar que Hamlet es el más actor de los personajes de Shakespeare, y tal vez de la historia misma del teatro occidental.
Entonces, en tanto reflexión sobre el texto y el contexto de los discursos, Amleto no puede dejar de preguntarse por qué hace lo que hace, qué hace realmente al actuar, qué es actuar y cómo sentir en el teatro. Shakespeare con sus obras se preguntaba, sin duda, lo mismo.





Sobre el espectáculo

Partimos de la dificultad de encarar un texto tan extenso y complejo en tanto lenguaje para un solo actor. Las reiteradas lecturas y el talento del actor en cuestión, comenzaron a zanjar estas complejidades intrínsecas en ambos textos.
Tanto Hamlet como Amleto, pueden ser vistas como un prisma de sentidos, que refleja según sea iluminado. Pero aún más, Amleto se nos antojó durante el transcurso de los ensayos, como una lente de aumento puesta sobre los principales problemas de la obra Hamlet. Y de la vida. ¿Cuál es la verdad? ¿Cómo se la conoce? ¿Cuál el límite entre realidad y ficción? ¿Cómo allanar el camino de la realidad a través de la ficción? ¿Puede ser la ficción un método de conocimiento de la verdad?
Constantemente, veíamos a un personaje solo, acorralado por estas y otras preguntas, intentando sondear el misterio de su drama personal, de manera trascendental. Preguntándose si en su historia se figuran las posibles tramas de todos los hombres. Intentando diferenciarse, definirse, delimitar a sus amigos y enemigos, a las posibilidades de relación: amor y amistad, padre y madre… Unico y solo como se está ante un juez.
Por eso el actor está solo en escena haciendo su trabajo: actuar, decir, expresar, y también el trabajo de otros: musicalizar, ambientar, vestir, iluminar el espacio.
En este juego que es el teatro, donde el espectador y actor comparten el conocimiento sobre la realidad circundante (la sala, la calle, el clima que hay afuera, etc.) y se abocan a la creación del objeto (la obra de teatro en su desarrollo), nos situamos en esa débil frontera, en esa fe, para poner por delante el gran tema de Hamlet/Amleto que puede resumirse en la pregunta “¿Es todavía el teatro el lazo más adecuado para atrapar la conciencia del rey, del emperador, del zar, del dictador, del miserable soberano?”

viernes, enero 16, 2009

OBRAS (fragmentos)

Alabado (breve)
Dariíto y la señora desconocida (breve)
El camino de la sal (breve)
El joven Jorge (breve)
El que trabaja con el martillo (breve)
Eugenia (breve)
La seda de la mona (breve)
Naufragio en nocturno (breve)
Porque el paraguas (breve)
Y el miedo enorme de morir lejos de ti (breve)
E o medo enorme de morrer longe de ti
Cualquier cosa que yo diga tres veces es verdad
Dolorosa lucha de María por evitar que la serpiente se muerda la cola
Marias schmerzensreicher Kampf, damit sich die Schlange nicht in den Schwanz beißt
Heartbroken Mary Loses Struggle Of Serpent Of Time
El Propósito Colectivo
El señor Bergman y Dios
Lapsus
orejas caídas y hocico casi cilíndrico
oreilles tombantes, groin presque cylindrique
Allesfresser
Señora, esposa, niña, y joven desde lejos
Señora, Ehefrau, Mädchen – und junger Mann aus der Ferne
Vals (o la bailarina desventurada)
VÍCTIMAS sorprendidas en un ruego inútil

Contacto: marcelobertuccio@gmail.com

jueves, enero 15, 2009

CURSOS

www.marcelobertuccio.blogspot.com

martes, agosto 05, 2008

No somos nada, no somos Suecia

De Kirchner a Carrió, y también en las conversaciones callejeras, medio mundo reivindica el modelo escandinavo, las maravillas de vivir en Suecia, los milagros de su Estado benefactor. Pero ¿cómo funciona todo eso? ¿Cómo se vive en una sociedad cercana al ideal? Y la famosa pregunta: ¿por qué tantos suecos se suicidan? Testimonios de argentinos que viven allí, todavía perplejos por el silencio abismal de sus ciudades.

Josefina Licitra

Hace treinta años estuvo de moda una bomba. Se llamaba “bomba neutrónica”, era el novamás de la década del 70 y se decía que podía limpiar la superficie de personas, pero dejar los edificios intactos. Ricardo Naidich se acordó de esa bomba cuando llegó, por primera vez en su vida, a Malmö, la tercera ciudad en importancia de Suecia. “Cayó acá”, pensó.

Eran las siete de la tarde y en ese lugar desierto lo único realmente vivo era el frío. Un contraste demasiado grande para un hombre como Naidich, que acababa de llegar de una región en llamas. Naidich era (había sido) delegado sindical de Gas del Estado durante la dictadura, y su historia estaba entre las más afortunadas. Sólo había estado en la ESMA tres días. Luego lo largaron y él huyó en carrera enloquecida primero al Paraguay de Alfredo Stroessner y luego al Brasil de João Baptista Figuereido.

En Río de Janeiro, zona de riesgo gracias al Plan Cóndor, Naidich pidió asilo en la embajada sueca. Se lo dieron a él y a quince más, y en cuestión de horas un puñado de argentinos quedó en manos de un país atípico. El Estado sueco los llevó, los alojó, los alimentó, les puso un intérprete, les pagó el aprendizaje del idioma, les compró cigarrillos, muebles y departamentos, los ayudó a insertarse socialmente y tal vez selló, con esa transacción dolorosa –la Argentina exportaba exiliados, Suecia los importaba–, la piedra fundamental de uno de los mayores antagonismos culturales que pueda adjudicarse la Argentina.

No hay, quizás desde entonces, país más lejano del nuestro que Suecia. El ex presidente Néstor Kirchner lo dejó en claro en uno de sus últimos discursos. “No somos Suecia”, gritó. Lilita Carrió lo subraya cada vez que aboga en favor del “modelo escandinavo”. Buena parte de los argentinos lo enunciamos cuando queremos entender por qué algunos países se acercan a la perfección, y por qué otros funcionan como el nuestro.

Definir la suequez, a esta altura, es la mejor forma de entender la argentinidad. ¿Qué quiere decir “ser sueco”? ¿Qué tipo de significados genera este país chico, frío, rubio, que no supera los nueve millones de habitantes? Sentado en su oficina del microcentro porteño, Naidich –traductor público de sueco y director del Instituto de Cultura Sueca de Buenos Aires– habla, por empezar a hablar de algo, del silencio.

Dice que ser sueco es hablar poco, gritar nada, tocar bocina sólo por error. “En la calle no vuela una mosca porque el silencio forma parte de lo ecológico. De puteadas, ni hablar: insultar a un automovilista es impensable”, explica Naidich, quien en 1981 se vio obligado –por motivos familiares– a volver a la Argentina, país donde el 53% de los automovilistas gesticula o insulta por la ventana. “Vivo en Suecia desde hace cinco años y en todo este tiempo escuché un único bocinazo –agrega por mail Guido Pierri, estudiante de Bellas Artes en la Universidad de Gotemburgo–. Cada vez que vengo a Buenos Aires, durante el viaje de Ezeiza a la casa de mi familia me vuelvo loco.”

Ser sueco no es sólo un factor sonoro sino, principalmente, vital. Los suecos no chocan ni se mueren chocando. Por cada millón de vehículos, en la Argentina pierden la vida 1.058 personas, una cifra que nos coloca en el segundo puesto internacional de víctimas mortales por accidentes de tránsito. En Suecia, 123 personas mueren sobre ruedas. No hay, en el resto del mundo, una cifra menor. “La gente no choca por dos motivos –explica Naidich–: porque sacar el registro es caro y difícil, y porque existe un inmenso respeto por el prójimo.”

ES LA CULTURA, MAMÓN. Este argumento –el factor cultural– es usado por los defensores del llamado “modelo escandinavo” para explicar por qué Suecia, siendo netamente capitalista, tiene uno de los índices de equidad social mejores del mundo. El esquema nórdico –que logró combinar el bienestar de la población con el crecimiento económico y los ingresos altos– no se debe tanto a la aplicación de fórmulas ortodoxas, como al llamado “capital social”. Es decir, a la cultura. Ser sueco significa, para decirlo en fácil, saber vivir sin joder a tu vecino y creer en el poder político de esa buena vecindad.

Luego de estudiar el modelo escandinavo, los científicos estadounidenses Robert Putnam y James Coleman detallaron qué peso tienen los factores extra monetarios al momento de definir el progreso. Según Putnam y Coleman, el llamado “capital social” se mide a partir de cuatro variables: el clima de confianza en las relaciones interpersonales (en qué medida la gente confía y se anima a negociar con otros en la sociedad); la capacidad de asociatividad (es decir, la intención de una sociedad de construir formas de cooperación); la conciencia cívica (cómo actúa la gente frente a los problemas de interés colectivo, desde el cuidado de los espacios verdes hasta el pago de impuestos y los valores éticos predominantes. Por este tipo de factores, Suecia ocupa el sexto puesto en la tabla de corrupción realizada por la organización Transparency Internacional.

La Argentina ocupa el 96. Vamos después de Tanzania.¿Por qué en Suecia no hay corruptos? ¿Los mandan a la horca? ¿Los encierran para siempre? ¿Los condenan a escuchar los hits de ABBA por el resto de sus vidas? No. Se los sanciona civil, penal y sobre todo socialmente. Uno de los mayores escándalos políticos sucedió en 1995, cuando Mona Sahlin, entonces viceprimera ministra, usó la tarjeta de débito del Parlamento para comprar pañales, lencería y dos barras de chocolate Toblerone.

En todo el país se habló del “Toblerone affaire”, que se cerró cuando Sahlin devolvió lo sustraído al Estado y dejó de luchar por el liderazgo del partido socialdemócrata, del que actualmente –trece años después– es presidenta.
“Para los argentinos el caso Toblerone es una chanza, sobre todo si lo comparamos con el ‘dejemos de robar dos años’ de Luis Barrionuevo –dice Naidich–. Acá la corrupción es la norma y en Suecia es la excepción. Allá no existen los cargos de favor, no existen las coimas y no existen los privilegios.”

Ser sueco significa no ser (ni hacerse) rico. Las empresas locales no tienen grandes filiales en el extranjero, el Estado tiene el monopolio de la venta de medicamentos (algo que irrita a los laboratorios) y los mejores sueldos apenas sextuplican a los salarios más bajos (en la Argentina el sector más rico gana 50 veces más). La equidad social hasta se refleja en el lenguaje: desde Gotemburgo, Guido Pierri cuenta que en el trabajo –más allá del escalafón– las jerarquías más altas y las más bajas dialogan entre sí tratándose de “vos” (jamás de “usted”).

PIOLAS VS. SUECOS. En 1977, seis meses después de haber llegado a Malmö, Ricardo Naidich se mudó a Estocolmo. El Estado le regaló un departamento, le compró los muebles en Ikea (el Easy Home Center de Europa) y lo ayudó a conseguir trabajo. En 1978, Naidich comenzó a desempeñarse en la Municipalidad de Estocolmo como liquidador de sueldos, el mismo cargo que había ejercido entre 1972 y 1977 en Gas del Estado.

Por si cabían dudas, no es lo mismo ser empleado público en Suecia que serlo en la Argentina. Acá, Naidich había ocupado una oficina enorme donde veinte empleados trabajaban bajo el ojo atento de dos jefes, que a su vez miraban todo desde sus despachos vidriados.
“Cuando no hacía nada mis compañeros de Gas del Estado me decían: ‘Ricardo, vos siempre tenés que tener un lápiz en la mano, porque cuando no hacés nada tienen que ver que estás pensando’”, cuenta Naidich. Cuando entró como empleado del Estado sueco, esperó durante meses –birome en mano– la aparición de un jefe vigilante. Pero no llegó nunca. “Con el tiempo me di cuenta de que el único control que había era una reunión semanal donde el jefe hablaba con el personal para ver si había habido un problema. Ese método de trabajo generó en mí un grado de responsabilidad infinita.”

La confianza no es el único factor que diferencia a un trabajador sueco de un argentino. En Suecia todos los empleados gozan de cinco semanas de vacaciones anuales, tienen 14 meses de licencia cuando nace un hijo (no importa si son hombres o mujeres) y se desenvuelven en ambientes donde –al igual que en el resto del país– no existen las diferencias de género. Naidich recuerda una anécdota: las oficinas donde él trabajaba se comunicaban entre sí mediante un pasillo muy estrecho. Si dos compañeros pasaban a la vez, a contramano, era inevitable chocarse. “Cuando venía una mujer, mi actitud era la de ponerme contra la pared y dejarla pasar. Por ese gesto mis compañeros decían que me hacía el Don Juan y llegaron a aclararme que los suecos son todos iguales, y que el hombre no se detiene ante la mujer.”

NUNCA UN TINELLI. ¿Existe un Tinelli sueco? ¿Hay algo parecido a un programa de culos? “Si hubiera, sería un escándalo”, advierte Guido Pierri, y agrega que en Suecia los canales de televisión son públicos y se financian mediante un impuesto que pagan todos los ciudadanos. Este dinero impacta directamente sobre la calidad: como el aire no depende de los anunciantes, se puede ser selectivo con la grilla de programación. No hay publicidad dirigida a niños y tampoco hay chabacanería.

“La vulgaridad de Tinelli jamás podría existir en Suecia –distingue Naidich–. Han tenido un Gran Hermano o concursos de canto, pero ni remotamente habría productos que degraden a las mujeres. No es una sociedad moralista, pero tienen una profunda moral.”

Ser sueco, eso sí, significa ser un gran consumidor de cultura pop. Los padres de Ingmar Bergman y Björn Borg, los dueños del Nobel y de la selección de fútbol sueca (que nos dejó afuera del Mundial de Japón), son los mismos que exportaron a ABBA y a Roxxette y que ahora exportan el mejor heavy metal del mundo.

La globalización hizo de Suecia una impensada usina de productos culturales. Fabricantes de ropa como Diesel y Levi’s utilizan el país como mercado de ensayo para probar nuevos lanzamentos, y muchos de los hits musicales que inundaron el planeta fueron compuestos en el área escandinava. El periodista sueco Jan Gradvall enumera algunos: Baby One More Time, de Britney Spears; Play, de Jennifer Lopez; Bye Bye Bye, de N’Sync; Come On Over Baby, de Christina Aguilera, y todos los éxitos de los Backstreet Boys.

Suecia es actualmente el tercer exportador de música del mundo. ¿Cómo hacen para llegar tan lejos? Jan Gradvall tiene una hipótesis: al ser un país geográficamente pequeño, el mercado interno es tan reducido que se ven obligados a abrir las puertas. No sólo por motivos de dinero, sino por razones más existenciales: si no hacen algo, se aburren. Y un sueco aburrido, además de creativo, es peligroso para sí mismo. Magnus Linton, uno de los periodistas y escritores más reconocidos de Suecia, cuenta por mail que conoce al menos veinte suecos –hombres en su mayoría– que terminaron suicidándose.

¿Se puede ser feliz en un mundo feliz? Lindon dice que el problema no es la perfección insoportable, sino la falta de fe. El hecho de que Suecia sea un país organizado, feminista y equitativo hace que la gente sea más feliz, pero también que esté más secularizada. “Este proceso libera a las mujeres y hace que los hombres pierdan sus privilegios –cuenta Linton–. Eso es buenísimo. Pero el problema es que sin fe y sin privilegios mucha gente, sobre todo los varones, pierde las ganas de vivir. Sin Dios no ven razones suficientes para seguir. La soledad y la oscuridad acá también son realidades muy duras.”

Hay épocas del año donde la noche es eterna y las calles se parecen mucho al mito de la bomba y de los mundos sin gente. Cada 100 mil personas, en Suecia se suicidan anualmente dieciséis. En la Argentina la cifra llega a siete. La pregunta entonces es inevitable. Tan inevitable como zambullirse de cabeza en el lugar común del “niño rico con tristeza”.
–¿Se puede vivir con todos los deseos satisfechos? –se le pregunta a Naidich y él sonríe, suspira, vuelve a sonreír como diciendo “caíste”.
–Esa pregunta me la vienen haciendo desde hace 30 años. Y yo voy a dar la misma respuesta que dan los suecos: “Nosotros llevamos una estadística honesta de los suicidios. La mayoría de los países, no”.

(Critica Digital/OPI Santa Cruz, 5 de agosto de 2008)

domingo, agosto 03, 2008

TEATRO INDEPENDIENTE EN BUENOS AIRES

sábado, agosto 02, 2008

OREILLES TOMBANTES... en París






VÍCTIMAS -Crítica de Noticias Urbanas




sábado, julio 26, 2008

¡CUIDADO CON LOS COACH!

Resulta que ahora aparecieron también los "coach" (o, mejor, "coaches") de dramaturgia...
La "tilinguización global" no tiene límites y los boludos no tienen control.
Si te parece que necesitás un "coach", mejor buscate un buen dramaturgista. No hay muchos, porque hay muy poca gente que se dedica hoy a estudiar algo de verdad, pero buscalo.
No compres mentiras.
Tené cuidado con los tilingos. Son simpáticos, pero letales.

martes, junio 24, 2008

VÍCTIMAS - Crítica especializada de verdad de Martín Wullich

El famoso texto de Los demonios de Loudun, recreado por Marcelo Bertuccio, con altas dosis de ironía y humor.
Sobre la censura
Para quienes tengan memoria cinematográfica, el caso fue llevado a la pantalla por Ken Russell, en un momento en que hablar libremente de estos temas no era una cuestión fácil -no hablemos de exhibición pública-, por lo menos en nuestro país. Después de una época de férrea censura cinematográfica -donde algunos films eran cortados y otros directamente prohibidos-, regida por el Consejo Honorario de Calificaciones, con gran influencia de intereses sobre todo militares y eclesiásticos, asumió su dirección Osvaldo Gettino.
El nuevo funcionario provocó un cambio fundamental: desde ese momento no habría ninguna autoridad que pudiese prohibir o censurar una película antes de la llegada a las salas. El film se daría completo, con la calificación correspondiente, aunque si alguno de los espectadores se veía tocado o molestado en su fe, o consideraba que el film tenía visos de pornografía, podría hacer la denuncia correspondiente. Entonces el film se retiraría de las salas, iría al juicio o análisis del Consejo, y sólo entonces se decidiría su exhibición con cortes o su prohibición total.
Con este sistema, la gente que conocía algo de cine y sabía del arribo de un film algo picante, se abalanzaba a ver las primeras proyecciones, por las dudas, antes de que algún pacato velara por la moral ajena. De este modo se pudieron ver, apenas algunos días, "The boys in the band"-mucha homosexualidad-, "El último tango en París" -mucha manteca- y "Los demonios" -en un monasterio esas cosas no pasan-. Entre tantas otras, estas fueron denunciadas por anónimos espectadores y no volvieron a exhibirse. Justamente la última, dirigida por Ken Russell y protagonizada por Vanessa Redgrave y Oliver Reed, está basada en el libro Los demonios de Loudun, de Aldous Huxley, historia que en estos días lleva a escena el director Marcelo Bertuccio.
Sobre "Víctimas"
Antes de ingresar, ya se huele a incienso... Mientras, una monja entra y sale de la sala, pasando delante de un reclinatorio y dejando entrever algo de lo que se viene. Lo curioso es que esa monja nunca participará de la obra, o sí, dependiendo de como se tome esta historia en la que nos sumerge Bertuccio, sin fronteras entre la realidad y la fantasía, o donde una y otra se entremezclan provocando sorpresa al espectador. Sorpresa y estupor, disparate y temor, irreverencia y humor, se mezclan en dosis similares para contar una historia real. Tan es así que, en algunos momentos, el espectador no sabe si lo que sucede forma parte del texto o no, si es la obra o realmente algo sucede entre bambalinas, perdiéndose por completo la barrera entre la realidad y la fantasía. Está tan bien logrado que da la imagen de que hasta dejan de actuar, actuando. O viceversa.
La cuestión ocurre en la ciudad francesa de Loudun en 1632. Reina Luis XIII, y su ministro es el Cardenal Richelieu. Sucede en un convento de monjas ursulinas. Hasta allí llega un cura que se las trae. Él, "hombre"al fin, se casa en secreto, enamora a la Priora, y no perdona a ninguna monja que se le cruce en su camino. Hasta uno de los sacerdotes lo mira con cierto cariño. Pero la que enloquece es la Priora, a tal punto que le mandan un exorcista pues ha perdido la cabeza por amor y se autoflagela. La locura contagia otro cura... y el delirio no tiene gollete. A Dios gracias -claro está-, Bertuccio ha usado el humor, el ridículo y la parodia para descomprimir lo que desde pretéritas épocas no deja de ser una realidad subyacente de algo que, en ocasiones, se esconde debajo del hábito o la sotana.
La actuación de Silvia Mañá es muy destacable en su generación de locura, posesión satánica y perdido enamoramiento. Javier Alemanno sabe convencer en el papel del padre jovenzuelo, mientras el experto exorcista está muy bien en el physique du rol de Joaquín Daglio. Cecilia Venturutti interpreta sensualmente a una muchacha tentada y tentadora. Esteban Fagnani lleva a límites inesperados la locura que transmitirá seduciendo sin ambages, mientras María Inés Howlin contará detalles del caso, agregando picardía.
La puesta en escena es ascética, como corresponde a un convento. Iluminación y vestuario completan una particular y atractiva estética, sin desdeñar la elección de la música grabada que crea los climas apropiados hasta para una insólita coreografía. Asimismo, como parte de esta farsa, se entonarán canciones con mucha sonrisa e invitación a colaborar con la congregación al dejar la sala. Es verdad, se podrán comprar cruces, estampitas y agua bendita. Quizás hasta algún rosario. No sea cosa de que el demonio nos posea. Martin Wullich

jueves, junio 12, 2008

IMPRESIONADO POR EL NIVEL DE LA CRÍTICA "ESPECIALIZADA" ?¿

Me parece que en este mundo intelectual de ignorantes, pequeños empresarios, comerciantes, fariseos, enfermos mentales y universitarios de treinta cuatros (todos disfrazados de artistas y pensadores), no hay muchas esperanzas que alimentar; a mí, por lo menos, sólo me mantiene la terquedad.
Creo que habría que hacer una "contra-prensa" y, así como a uno puede interesarle que determinados críticos vean su trabajo, debería prohibirse el ingreso a la sala de algunos otros (ya lo hice alguna vez con una borracha desagradable de un diario de segunda, que el Diablo la guarde entre las llamas del Infierno donde debe estar consumiendo su veneno, y con una Hitler con claritos de un diario de primera que también las está pagando con creces). Porque ni siquiera se merecen que se les regale la entrada. Gusanos. Y gusanas.

VÍCTIMAS - Crítica de Imaginación Atrapada

"Víctimas. Sorprendidas en un ruego inútil": El precio de la Fé
por Jimena C. Trombetta jimenacecilia83@hotmail.com
Víctimas que experimentan el mecanismo de un poder vacío. Dios, tan expectante como nosotros, se ubica en el fondo de la sala. De este modo, Dios somos nosotros mismos. Una época que busca limitar la libertad del hombre por medio de represiones inútiles, justificadas ante la palabra divina, que se encuentra en contradicción al no hallar en ningún lado, salvo en el mismo hombre, dicha palabra. Entonces, el Poder, que debería ser ejercido por el más allá, recae en seres humanos que reparten los papeles sin demasiados miramientos; recae en el saber articular una lógica precisa, que reproduce la represión de los deseos desde los castigos, los suplicios y los flagelos.
“Víctimas” es una obra de Marcelo Bertuccio basada en un hecho real ocurrido en Francia en el siglo XVII: el Padre Javier se enamora de una mujer llamada Magdalena y decide casarse, bendiciendo él mismo su ceremonia. La Hermana Juana no puede evitar enamorarse del Padre Javier, el Padre Salvador no puede evitar sentirse atraído por su Hermana Magdalena. Las distintas discrepancias entre lo que se proponen practicar y lo que realmente logran mantener son leídas como una mera posesión del demonio. Y es esta lectura la que justifica las diferentes atrocidades cometidas en la Edad Media mostradas en la obra.
Bajo un humor paródico se inicia la obra mediante una canción religiosa, cantada e instrumentalizada con gran devoción. A partir del efecto cómico que se producirá en el espectador, la propuesta irá brindando, simultáneamente, escenas dramáticas con momentos de extrañamiento, donde se ve a los actores distraerse, hacer ruido y repasar las acciones que luego deberán llevar a cabo. La Hermana Clara, por ejemplo, será la encargada de relatar los hechos previamente a su representación, interpelando al espectador por medio de su mirada directa a la platea. Con esa misma estética, se verán a los costados del centro dramático (representado por un baúl más bien grande, que se mueve con rueditas, formando la figura de la cruz) una serie de sillas y objetos que serán utilizados en distintos momentos, entrando en escena cobrando significado.
¿Cuál es el precio de la “Fé”?, o, mejor dicho, ¿Cuál es el precio de la sumisión ante determinadas instituciones que orquestan un espacio de poder tanto o más virtuales que Dios, tanto o más pasivas? Un espacio que se ocupa por quienes poseen la libertad de ejercerlo sin culpas, un lugar ocupado por quienes lo asumen sin cuestionar su validez. Espacio que la obra cuestiona, así como también reflexiona sobre el lugar pasivo de ser espectador; entonces, ¿quiénes son las víctimas?

viernes, mayo 30, 2008

MONO QUE VIENE


miércoles, mayo 21, 2008

VÍCTIMAS - Comentario de Meche Martínez en Vida y Amor por la Palabra

Quienes pasamos nuestra niñez y adolescencia en colegios de monjas, no podemos dejar de identificarnos con los personajes que tan creativamente recrean los actores y las actrices de “Victimas”, obra teatral de Marcelo Bertuccio.Una escenografía austera pero efectiva, tres planos escénicos y un aroma a incienso misal da la bienvenida.“Victimas” es una mirada fina hacia el mundo de la educación religiosa y una especial atención a los secretos que esconden dentro de las oscuras vestiduras y los fondos qué ocurre allí.Sin embargo, la risa hacia el recuerdo y la identificación por lo vivido, vuelven al espectáculo, intenso, interesante y lamentablemente real. Destacables son las actuaciones de Javier Alemanno y Silvia Mañá, aunque el grupo es de una artística heterogénea. (Meche Martinez)
http://vidayamorporlapalabra.blog.arnet.com.ar/

lunes, mayo 19, 2008

VÍCTIMAS - Crítica de Nadia Fink (Revista Sudestada)


lunes, mayo 12, 2008

VÍCTIMAS - Crítica de Martín Dichiera (GeoTeatral)

Víctimas esta basada en un hecho real ocurrido en Francia en 1632: un caso de posesión demoníaca colectiva en el cual estuvieron involucrados el cura párroco, la priora del convento y diecisiete monjas ursulinas.

La obra cuenta como el padre Javier – desobedeciendo los mandatos – se casa en secreto con la joven Magdalena, a la vez que la priora Juana se enamora de éste perdidamente. Habrá exorcizaciones y alguien será llevado a la hoguera, porque se supone que esto es algo que no puede pasar, pero la pregunta es ¿realmente están poseídos o es todo una cortina para ocultar los sentimientos de estas personas que se entregaron al señor? Es una historia de amor, en medio de una intriga religiosa, donde la iglesia – se sabe – siempre tuvo y tiene mucho poder, y donde hay cosas que es mejor que queden escondidas.
Pero esta historia, que podría tener un tratamiento bastante oscuro y dramático, gracias a una muy buena decisión de su director (también dramaturgo de la pieza) Marcelo Bertuccio, decide contar esta historia desde un lugar de ironía y parodia, con procedimientos que distancia el drama que se desarrolla enfrente de nosotros, gracias a la utilización de relatos o comentarios en y de las escenas, la utilización – y la forma – de ciertas canciones que se utilizan, el juego del ¨teatro dentro del teatro¨(donde vemos cosas muy interesantes por fuera de las actuaciones, donde los actores se preparan, se enojan, estudian la letra, tienen problemas, etc.) y sobre todo por la forma de actuación, una actuación con tintes melodramáticos sacados de las telenovelas y una forma de decir semejante a éstas.
Las actuaciones son muy buenas, se destaca la labor de Silvia Maña y de Cecilia Venturutti, las cuales estas muy bien plantadas en sus personajes, y las que mejor les parece ir la estética planteada por el director.
Bertuccio logra un puesta interesante, donde se ve un trabajo intenso en cada elemento de la puesta, tal vez cuesta entender el código de la obra, y cause cierto desconcierto, pero si uno se entrega y entiende el código, uno puede disfrutar gratamente de esta obra.
Martin Dichiera

lunes, mayo 05, 2008

VÍCTIMAS - Crítica de Irina Sternik

Las Víctimas de Bertuccio
Ir a ver un domingo a la noche Víctimas es fuerte. Menos mal que el dramaturgo y director Marcelo Bertuccio tiene ese “no se qué” en sus obras que descomprime el más cruel de los relatos y nos hace ir cantando el jingle “La marcha de la virgen de buen viaje “que dice así: “Estamos vivos y vivimos, amarte es nuestro destino. Y aunque este viaje es distinto, sólo hay un sólo camino, llegar a vos…”
Víctimas recrea hecho real ocurrido en Francia en el siglo XVII, el de la posesión demoníaca colectiva en Francia en 1632. Apacheta es una sala despojada, bien iluminada, que nos ofrece un escenario casi sin escenografía. La impronta de las monjas ursulinas y curas habla por sí sólo. En esa sala oscura y con esos ropajes asfixiantes, más una bella actriz de civil que hace de Magdalena, comienza la función. Una guitarra nos sumerge en la primera versión de la Marcha de la virgen (El tema Dulce Doncella).
Es la historia de Javier (a Bertuccio le gusta el nombre Javier. Lo pone en lugares tan disimiles como “Homenaje a mi misma” y “Víctimas”), un padre que pasa por alto el celibato, se casa en secreto con la joven Magdalena (Cecilia Venturutti) y enamora perdidamente y a la distancia, a la priora Juana (Silvia Mañá). Ella se vuelve loca de amor, se flagela y hay que exorcizarla. A ella, y al padre Javier. Más que exorcizarlo, torturarlo, degollarlo, hacerlo confesar que ha sido poseído por satanás.
Pero en realidad es la eterna historia de la iglesia. Más que eterna, antigua. Por eso es fuerte. Los cantos, la banda musical de la obra, la iluminación y la densidad de la trama, insertan a la obra en el género drama. Pero lo bueno de Bertuccio son esos momentos de ridiculez, súper necesarios para soportar la densidad de lo que se está contando, donde aparecen unas locas coreografías. En el momento en que el público no soporta más la solemnidad de los hábitos, se despliega la buenísima interpretación de la hermana Juana bailando una versión tecno remixada de una grabación al revés, como las del Exorcista.
Ese ir y venir de una historia de represiones y mandatos, se completa con los debates sobre procedimientos para sacar al demonio del cuerpo de Javier por parte del Padre Uriel y del Padre Salvador, un cura castrati, ocultamente enamorado de Javier.
Todo esto, con actuaciones que recrean un acento neutro, de otra época, con voces respetuosas y cantos gregorianos. Siempre, saliéndose de la vaina cuando la trama lo requiere. Victimas tiene un equilibrio para contar una historia tan clásica con Dios como protagonista. Es fuerte, pero nos hace salir riendo. En especial, por el merchandising que se expone una vez finalizada la obra: estampitas, 2 pesos. Disco con 16 versiones diferentes de Ave María, 5 pesos. Cruces, 2 pesos.
Cuándo y dónde: Domingos a las 20 en Sala Apacheta, Pasco 623. Tel: 4941-5669. Localidades, 20 pesos.

domingo, mayo 04, 2008

VÍCTIMAS - Crítica de Alberto Catena (La Nación)

Morir en la hoguera, en el siglo XVII
Marcelo Bertuccio hizo una interesante versión de un hecho ocurrido durante el reinado de Luis XIII, en Francia
Nuestra opinión: buena

Los demonios de Loudun fue una obra de Aldous Huxley que disfrutó en el momento de su aparición de una muy buena acogida en el mundo artístico, tanto que luego de su publicación, en 1952, fue transformada en ópera por Krzysztof Penderecki, llevada al cine por Jerzy Kawalerowicz y Ken Rusell, y convertida en pieza de teatro por John Whiting. El libro del escritor inglés trataba en forma de ensayo novelado el caso del cura párroco Urbano Grandier, acusado de posesión satánica y enviado a la hoguera en la Francia del siglo XVII, durante el reinado de Luis XIII y de su controvertido ministro, el cardenal Richelieu. En el país, el dramaturgo y director Marcelo Bertuccio retomó el episodio en un texto teatral estrenado en 1996 y recreado por él mismo, en estos días, en una segunda versión. Una vieja práctica escénica -también cinematográfica y musical- demuestra que un mismo material puede ser abordado tantas veces como miradas distintas soporte. La condición para hacerlo es proponer algo distinto, no repetir, salvo que la repetición vaya seguida de asesinato de las visiones anteriores. Bertuccio, que en otros trabajos de su autoría ha probado ser un artista talentoso, creyó que la historia merecía otra vuelta de tuerca estética. Y, realmente, la consigue. Sobre todo porque logra que los espectadores observen ese suceso desde una óptica menos tensa que la que proponían las realizaciones llevadas al cine, la ópera o el teatro. Para ello, acude a algunos mecanismos de distanciamiento -una relatora que comenta algunas escenas, el uso de una forma de hablar semejante al de las telenovelas, el tono paródico con que se interpretan en coro ciertas canciones-, que permiten al público desacralizar lo que está viendo. En cierto modo, y ubicándonos en una época en que hasta el propio papa debe pedir perdón en los Estados Unidos por los abusos de los curas pedófilos, se podría pensar que el pecado de seducción de mujeres cometido por Grandier es una transgresión menor. Pero Bertuccio no se burla del caso ni lo enfoca con irreverencia -de hecho, algunas escenas son tratadas con mucha dramaticidad-, sino que aporta un instrumento para evitar que la ilusión sofoque la posibilidad de reflexionar sobre un asunto que fue y sigue siendo sumamente grave, porque, si bien ya no se manda a nadie a la hoguera por transgredir un dogma de la Iglesia, la intolerancia y la represión siguen causando estragos terribles.
La sobriedad de la puesta
La puesta de Bertuccio tiene la virtud de la sobriedad, del ascetismo que puede beber de la propia fuente de la historia. El color predominante es el negro, roto en determinados espacios por dos almohadones blancos o una colcha roja sobre un mueble rectangular que sirve alternativamente de lecho, de reclinatorio para rezar o lugar de tortura. El movimiento de los actores es también armónico y se nota una marcada preocupación del director por obtener resultados visuales que expresen con austera belleza y exactitud los climas o situaciones de la pieza. La actuación se inclina hacia un tono neutro compatible con cierto distanciamiento, pero sin prescindir de la entrega exaltada cuando es necesario, como ocurre en el caso de la priora Juana, muy bien interpretada por Silvia Maña, cuando expone los estados de posesión demoníaca. También merecen ser elogiados los trabajos de María Inés Howlin y Cecilia Venturutti, ya que, en general, las mujeres están un poco mejor que los hombres. Otro acierto de esta versión es su musicalización.
Alberto Catena

jueves, mayo 01, 2008

VÍCTIMAS - Crítica de Gabriel Peralta

http://www.criticateatral.com.ar/index.php?ver=ver_critica.php&ids=1&idn=1161

VÍCTIMAS - Un apunte a la crítica de Gabriel Peralta

"La propuesta se completa con un “precario” diseño de luces, otro acierto a cargo de Esteban Fagnani" dice Peralta en la crítica, y en la ficha técnica que reproduce, pone "Diseño lumínico: Esteban Fagnani".
En la ficha técnica del espectáculo figura "Diseño lumínico: Padre Javier" y en el reparto, "Padre Javier/Padre Esteban: Esteban Fagnani" y "Padre Salvador/Padre Javier: Javier Alemanno".
Ahora...
Lo que me intriga más es comprender qué lleva a Peralta (por quien tengo aprecio y respeto; vale aclarar esto en un tiempo en que las relaciones se sustentan primordialmente en la pelea sangrienta) a deducir que donde dice "Padre Javier" debe decir "Esteban Fagnani", y cómo se le ocurre a alguien que debe y puede introducir modificaciones en una ficha técnica.
Justamente, cuando se enfrentó con el problema que plantea el espectáculo en relación a la contraposición de opuestos y la multiplicación de planos de realidad, hizo lo que casi siempre se hace: achicar para comprender. No pudo entender que no se sabe quién es el Padre Javier que hizo las luces, y que eso es todo lo que se puede saber. Nosotros, el equipo, sabemos que fue Alemanno y no Fagnani quien las hizo, pero el "chiste" del programa es que no se sepa. Incluso hasta se podría aventurar que es otro Javier, un cura que hace luces, que no da su apellido.
Peralta parece haber comprendido el espectáculo, pero cuando no supo cómo resolver un problema hizo de cuenta que el problema de él era un error de otro. Casi lo mismo que pasa en la obra.
La reacción del ser humano frente a la complejidad de la obra artística es siempre curiosa.
Marcelo Bertuccio

digresión 3

La verdadera victoria es la conciliación.
La victoria por oposición es efímera y circular.
El opuesto, el que se constituye como amenaza, existe siempre, a la vista o no.
No se lo puede desaparecer.
Sólo se puede aceptar su existencia.
Y absorberlo como parte de nuestra percepción de la realidad.

martes, abril 29, 2008

VÍCTIMAS - Crítica de Natalia Pezzi (Universidad de Palermo)

http://www.nataliapezzi.unlugar.com/recomendadas.htm

Jornada de Reflexión Artística "El Teatro Unipersonal y sus variaciones estéticas" Universidad de Palermo

http://www.nataliapezzi.unlugar.com/unipersonal.htm

lunes, abril 28, 2008

PARA LAS CUATRO O CINCO PERSONAS DECENTES QUE VAN QUEDANDO...

Estás desorientado y no sabés
qué trole hay que tomar para seguir.
Y en este desencuentro con la fe
querés cruzar el mar y no podés.

La araña que salvaste te picó
¡qué vas a hacer!
y el hombre que ayudaste te hizo mal
¡dale nomás!

Y todo el carnaval
gritando pisoteó
la mano fraternal
que Dios te dio.

¡Qué desencuentro!
¡Si hasta Dios está lejano!
Llorás por dentro,
todo es cuento, todo es vil.

En el corso a contramano
un grupí trampeó a Jesús...
No te fíes ni de tu hermano,
se te cuelgan de la cruz...

Quisiste con ternura, y el amor
te devoró de atrás hasta el riñón.
Se rieron de tu abrazo y ahí nomás
te hundieron con rencor todo el arpón.

Amargo desencuentro, porque ves
que es al revés...
Creíste en la honradez y en la moral...
¡qué estupidez!

Por eso en tu total
fracaso de vivir,
ni el tiro del final
te va a salir.


Desencuentro. Cátulo Castillo
TROLE: Acortamiento de trolebús. Ómnibus de tracción eléctrica, sin carriles, que toma la corriente de un cable aéreo por medio de un trole doble (armadura de hierro que sirve para transmitir a los vehículos de tracción eléctrica la corriente del cable conductor, tomándola por medio de una polea o un arco que lleva en su extremidad).

GRUPÍ: Licitador falso en una subasta.

lunes, abril 21, 2008

VÍCTIMAS - Crítica de Martín Fernández Tojo ENESCENAHOY

Cuando Dios se pone exigente.
Divertida y sacrílega obra donde las monjas y los curas hacen lo que pueden con las exigencias de un dios demandante.
Una obra sobre monjas y curas puede dar la primera impresión de que ya se ha escrito mucho sobre el tema y poco más se puede aportar. Sin embargo, Marcelo Bertuccio (en su doble rol de dramaturgo y director) le da una vuelta de tuerca a las exigencias de la Iglesia con sus sufridos representantes en la Tierra y hace que "Víctimas" se convierta en un recomendable espectáculo. Trabajada con el fuera de escena dentro de la escena, los actores actúan la actuación aportando una acertada dinámica a una trama bien interesante. La hermana Juana (muy bien interpretada por Silvia Mañá - la monja de la foto) enloquece de amor por el Padre Javier (que no deja monja virgen en toda la obra) y La Iglesia no tiene mejor idea que recurrir a un exorcismo para que quede claro que todo lo que sea amor carnal es pecado y del más bajo. Con algunas escenas delirantes y divertidas y otras emotivas y de gran belleza visual, la obra va mostrando los costados humanos de estos personajes que, justamente por humanos, no pueden llevar la pesada carga del sacerdocio. La obra es un poco sacrílega y puede ofender a quien profesa la fe católica pero si consideramos que Benedicto (con sus divinos zapatitos de Prada) se sintió avergonzado por los abusos sexuales de la Iglesia mientras tomaba un té con Bush, "Victimas" no ofende sino que se divierte con la represión de la sexualidad. Se destacan Silvia Mañá en la composición de su personaje (literalmente más loco que una cabra), Cecilia Venturutti como la doncella que cae en manos de la tentación y Javier Alemanno como el joven padre Salvador que con su vocecita aflautada trata de ayudar en el exorcismo al padre Uriel (Joaquín Daglio) que lleva adelante esa difícil escena sin caer en estereotipos ni sobreactuaciones. El resto del elenco, lejos de quedar en segundo plano, también tiene sus momentos de lucimiento y hacen su aporte para el éxito de la obra. Una mención especial merece la adorable asistente de sala que, vestida de monja y llena de ternura, está en todos los detalles.
Dato de interés: La entrada al estudio Apacheta es una puerta negra sin carteles de ningún tipo que se abre unos minutos antes de la función. No se sorprendan si quince minutos antes de empezar ven todo cerrado.

jueves, abril 10, 2008

digresión 1


está muy feo todo afuera

me están matando

los chanchos

martes, abril 08, 2008

VÍCTIMAS - Crítica de Charly Borja en DESCONGELANDO MENTES

http://www.descongelandomentes.com.ar/espec_entrevistas/victimas_marcelo_bertuccio.html

lunes, abril 07, 2008

VÍCTIMAS - Crítica de Silvia Sánchez Urite

“Debate en torno a la castidad monástica”- Por Silvia Sànchez Urite
Después de la muerte del párroco, un convento de monjas ursulinas recibe al Padre Javier, tentado desde hace tiempo por los pecados de la carne. Va a seducir a Magdalena, niña criada en el claustro, pero la que se va a consumir de deseo es la Hermana Juana, priora del convento y con un defecto físico que es una joroba. Juana va a quedar embarazada. De allí en más, la llegada del Padre Uriel, el inquisidor que exorciza y del Padre Salvador, un cura joven algo confundido.Lo interesante de la puesta es que logró plasmar la estética austera de los templos católicos-incluida una canción actual: “Marcha de la Virgen del Buen Viaje”. Los hábitos se exhiben como fetiche, pero no al modo paròdico postmoderno sino para adueñarse de la represión sexual de los consagrados. Incluso se nota cierto tono respetuoso hacia las investiduras eclesiàsticas.Como toda obra contemporánea, sostiene un distanciamiento encarnado en la Hermana Clara, que actúa como relatora de la trama. La musicalizaciòn sostiene la tensión dramática, aunque es cuestionable la última aparición de la canción, al final de la pieza. El diseño de luces ayuda a la sobria ambientación que se basa en una mesa de madera. También cabe destacar el tono neutro que utilizan los intérpretes que sitúa la obra en otro tiempo y lugar, lejanos. (¿Tal vez México en la época de la Inquisición?)Las actuaciones soportan con solidez el peso de la historia: se destacan Silvia Mañà, como la hereje Hermana Juana; Esteban Fagnani como el martirizado Padre Javier y Marìa Inés Howlin como la Hermana Clara, la narradora omnisciente.El teatro Apacheta se encuentra transfigurado, con velas pascuales, incienso y retratos de monjas y monjes hasta en el baño. Es un detalle a tener en cuenta. Ya desde la pre escena, nos debemos aclimatar a la atmósfera eclesiástica.

jueves, marzo 20, 2008

No es bueno ni malo. Es Dios.


(Por orden de aparición:)
Hermana Clara/Hermana María Inés:
María Inés Howlin
Hermana Juana/Hermana Silvia:
Silvia Mañá
Padre Javier/Padre Esteban:
Esteban Fagnani
Magdalena/Cecilia:
Cecilia Venturutti
Padre Salvador/Padre Javier:
Javier Alemanno
Padre Uriel/Padre Joaquín:
Joaquín Daglio

VÍCTIMAS
sorprendidas en un ruego inútil

Basada en un hecho real ocurrido en Francia en el siglo XVII, abordado con anterioridad por Aldous Huxley, Jerzy Kawalerowicz, Krzysztof Penderecki, Ken Russell, John Whiting, entre otros.

Asistencia de dirección/Hermana Nuria:
Nuria Maidana
Diseño ambiental:
Liliana Medela
Diseño lumínico:
Padre Javier
Asesoramiento en latín:
Laura Garaglia
Diseño gráfico y Fotografía:
Javier Alemanno
Realización de vestuario:
Francisca Cesare/Alicia Dezarnaud/Laura Smid
Prensa:
Castillo Arango
www.castilloarango.com.ar
Producción:
Silvia Mañá/Nuria Maidana
Puesta en escena, Dramaturgia y Diseño sonoro:
Marcelo Bertuccio

Domingos 20 horas
General: $20 Estudiantes y jubilados: $15

Este espectáculo cuenta con el apoyo del Instituto Nacional del Teatro.

Apacheta Sala/Estudio
Pasco 623 (esquina Chile)
Reservas: 4941 5669

martes, febrero 19, 2008

















VÍCTIMAS material

El texto:
VÍCTIMAS sorprendidas en un ruego inútil aborda el episodio de posesión demoníaca colectiva que tuvo lugar en la pequeña ciudad francesa de Loudun en 1632, y en el cual estuvieron involucrados el cura párroco, la priora del convento y diecisiete monjas ursulinas. En un marco de severa corrupción política y espiritual, tres monjas y tres curas se debaten entre la fe y el instinto sexual. El relato toma a la Hermana Juana, priora del convento de las ursulinas, enviando una petición al Padre Javier, párroco de la pequeña ciudad (un barrio, para nosotros) para que se haga cargo del puesto de confesor del convento, que ha quedado vacante al morir el sacerdote que se hacía cargo de esa misión. El Padre Javier se niega y esto genera una reacción en la priora, que, a través de diversas peripecias relacionadas con la posesión demoníaca, los mecanismos políticos más abyectos, y la salida del conflicto a través de la inmolación del chivo expiatorio, provoca una catástrofe imposible de detener. El texto tiene una estructura épica, de veloz avance de la fábula, en escenas breves desarrolladas en diversos espacios del convento y de la parroquia, interrumpidas regularmente por monólogos de cada personaje llamados “reclinatorios” en los cuales se entabla un virtual diálogo con Dios. El lenguaje poético es impostado, melodramático y distanciado, como parte de un sistema significante que evoca paradigmas de representación extrema, de escaso contacto con el verosímil, como las ceremonias y rituales católicos. Espacio y tiempo son resultantes de la mixtura dramatúrgica entre la ubicación del hecho original, en Loudun en 1632, y nuestra propia coyuntura espacio-temporal.

Análisis dramatúrgico:
La primera fase del trabajo consiste en el análisis dramatúrgico del texto por parte de la totalidad del equipo creativo: actores, plásticos, músicos, asistentes, productores, director/dramaturgo, con el objetivo de crear una relación profunda de cada artista con el texto y sus complejidades y contradicciones. No se trata de pretender comprender la obra, sino de conocerla en todas sus posibilidades concretas, sin interpretación ni especulación, para luego arribar al trabajo de ensayo específico con un acuerdo común en cuanto a lo que cada parte de la obra es, en la conciencia de que la libertad creadora que puede desplegarse en la construcción del espectáculo será mayor en tanto más sólido sea ese conocimiento del material textual.
El material anexo, cuya función es expandir el mundo poético de la obra y no realizar una investigación periodística, comprende, entre otras, obras literarias (Los demonios de Loudun de Aldous Huxley, De los nombres del diablo de Alberto Cousté, The devils de John Whiting, Habla un exorcista de Gabriele Amorth), musicales (Los demonios de Loudun de Krzysztof Penderecki), cinematográficas (Los demonios de Ken Russell, Madre Juana de los Ángeles de Jerzy Kawalerowicz, Historia de una monja de Fred Zinnemann, El ángel exterminador de Luis Buñuel, Entre tinieblas de Pedro Almodóvar, Luz de invierno de Ingmar Bergman, El pájaro canta hasta morir de Kevin James Dobson, Tercer milagro de Agnieszka Holland), además de Imitación de Crsito de Tomás Kempis y Moritificación cristiana del Cardenal Mercier y todas las cuestiones referentes a ceremonias y rituales católicos (en relación a la temática) y al estilo de actuación de la telenovela latinoamericana (en relación al lenguaje).

Criterios para la puesta en escena:
El mecanismo básico del espectáculo toma la situación presente: “ése exacto elenco y demás personal en ese preciso lugar y en ese único momento de la historia, están haciendo una función de teatro para determinado y peculiar auditorio”, y la ficcionaliza. Es así como se crea el primero de los múltiples planos de realidad/ficción que se descubrirán a lo largo del proceso de trabajo. A su vez, por ejemplo, se genera un segundo plano: un elenco, también, pero de religiosos, en otro lugar (un salón de actos, por ejemplo) y en otro momento (quizá una mañana de domingo), están haciendo un acto teatral que consiste en una especie de misterio moderno acerca de las acechanzas del demonio. Con este procedimiento el trabajo abarca todos los planos posibles de ser percibidos (por sus integrantes), abriendo una enorme variedad de posibilidades intermedias entre los absolutos REALIDAD y FICCIÓN. Esta concepción de la actuación –y en consecuencia, de la puesta en escena y de la dramaturgia- deriva de una revisión y problematización de la noción de catarsis en La Poética de Aristóteles, que puede sintetizarse de este modo: se extrema la polaridad entre IDENTIFICACIÓN (TERROR) y DISTANCIA (PIEDAD), asociando la primera con la supuesta REALIDAD pura (o la ilusión de realidad, si quisiéramos seguir abriendo capas) y la segunda con la, también supuesta, FICCIÓN pura.
Esta multiplicidad de realidades simultáneas, presentadas en diversas perspectivas y grados de preponderancia, es ya un sistema significante por sí solo, ya que la única opinión que el director/dramaturgo pretende, si se quiere, expresar, es justamente el principio (hermético en la Antigüedad, cuántico en nuestros días) de que la realidad es todo lo que hay en una larga escala de grados/planos, entre lo mencionado como realidad (los actores mismos frente al público, el público frente al público y a los actores, ese preciso día, etc.) y la ficción medular (el mundo poético, imaginario, de, en este caso, unas monjas ursulinas presupuestas en posesión demoníaca en un convento de un lejano lugar y en un tiempo lejano.) En cuanto a la obra misma, estará revestida de la problemática suscitada cuando, desde sitiales políticos o pasillos institucionales, se echa a rodar una mentira que poco a poco va instalándose en el saber popular como verdad. Y es entonces cuando ya no quedan dudas acerca de la labilidad del límite entre realidad y ficción.
La puesta en escena que presentan los actores-religiosos es la de una obra católica que, a modo de un misterio moderno como ya se consignó más arriba, ejemplariza acerca de los peligros del contacto con el demonio, y para esto se sirve de recursos peculiares en su tratamiento visual y sonoro (ascetismo, rusticidad, cierta ingenuidad teatral), y propone para los personajes el uso del lenguaje neutro asumido globalmente a través del doblaje y las telenovelas latinoamericanas, lo cual redunda en una ficcionalización más radical, forzando el verosímil en ese plano (en oposición a la situacionalidad hiperrealista presentada en otros), distanciando la actuación en una nueva vuelta de tuerca de la propuesta brechtiana acerca del actor múltiple (personaje y actor se presentan al público simultáneamente).
El modo de trabajo con los actores y el resto del equipo, tiene base en la creación colectiva en tanto mecanismo que absorbe todas las propuestas creadoras y las pone a convivir en un espectáculo plural (un espectáculo que es muchos espectáculos, y donde cada actor es muchos actores).

domingo, noviembre 18, 2007

Entrevista El Estante Revista Digital

Entrevista Completa:
http://www.fgaimaro.wordpress.com/

martes, octubre 09, 2007

OREJAS CAÍDAS en St. Etienne




Bonjour à tous !

Le Théâtre Courbe est heureux de vous présenter son nouveau spectacle :


Oreilles tombantes, groin presque cylindrique
de Marcelo Bertuccio


Une histoire de cochons…
Grotesque et sensible, ludique et terrifiante…
Qui vous invite à ouvrir toutes grandes votre cervelle et votre bouche, pour rire ensemble de soi et du monde…


Du 11 au 13 octobre 2007
Au CHOK Théâtre, 24, rue Bernard Palissy
Saint-Etienne

+ Mardi 9 octobre à 20h : lecture d’extraits de la pièce et de poèmes d’Argentine, au bar culturel « Les Pères peinards », 5, rue du jeu de l’arc, Saint-Etienne, par Jeanne Rivoire et Célia Debionne.

Mise en scène : Nathalie Fort
Jeu : Célia Debionne
Scénographie : Quentin Lugnier
Costume : Johanna Lavorel

OREJAS CAÍDAS en La Colline

http://www.colline.fr/spectacle/2007-2008/oreilles-tombantes-groin-presque-cylindrique
http://www.colline.fr

sábado, agosto 18, 2007

HOMENAJE A MÍ MISMA Crítica La Ventana Arte & Cultura

Una obra dominguera basada en dos monólogos y un video. Entre ellos una degustación de comida naturista preparada por la misma actriz.
Monólogos certeros que te ayudan a identificarte con cada una de las historias, a veces a entenderlas, otras a reírte. Una actriz sorprendente que nos lleva a estos pequeños mundos creados en una puesta intimista, mientras hace circular al público por espacios escénicos no convencionales. Una obra para disfrutar el próximo domingo.

Romina Soler - La Ventana Arte & Cultura

jueves, agosto 09, 2007

Entrevista Página 12, 8 de agosto de 2007

http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/10-7203-2007-08-08.html

sábado, agosto 04, 2007

CREACIÓN COLECTIVA - LA RUEDA DE LA DESGRACIA - El IUNA en el Festival Internacional 2007

Creación Colectiva o Aunque No Te Guste Te La Tenés Que Aguantar
(Apuntes a la experiencia de La rueda de la desgracia.)

Creación colectiva no es sólo “hacer una obra entre todos”.
(La rueda de la desgracia es una creación colectiva.)
Una creación colectiva es el reflejo mimético de una comunidad.
En una comunidad no hay un hilo conductor, ni un solo sistema, ni conectores inmutables.
En una comunidad hay hibridez.
Hay talentosos-mediocres y mediocres-talentosos, creativos-llanos y llanos-creativos, valientes-cobardes y cobardes-valientes, inteligentes-estúpidos y estúpidos-inteligentes, buenos-malos y malos-buenos, y así, en una comunidad y en una creación colectiva.
Una creación colectiva no silencia la ignorancia, la hipocresía, la especulación. Las asimila, y de ese modo encuentra obligada y mansamente la sabiduría, la honestidad, la entrega. Por ejemplo.
Aceptar y defender esos conceptos dobles que nos diferencian de “el otro” a la vez que nos habitan contradictoriamente, es una de las tareas más difíciles de la creación colectiva. Y de una comunidad.
El producto generado por una creación colectiva no es de la misma especie dramatúrgica que un espectáculo de director, aunque ese director emplease un modo de trabajo colectivo, entendiendo que trabajo colectivo y creación colectiva no son sinónimos de ninguna manera.
Una creación colectiva no es un espectáculo sino un experimento, no sólo artístico sino también, y en gran medida, político. Como un pretendido (pretendido) modelo de comunidad tolerante en la práctica permanente y no sólo en el discurso progresista.
En una creación colectiva no se rechaza nada. Se acepta lo que se tiene, y se busca lo que no se tiene. Y se los combina. No es necesariamente bello lo que se obtiene, pero siempre es verdadero.
Una creación colectiva no es armoniosa ni plácida ni fácil de admitir. Porque es verdad.
La tolerancia de lo verdadero puede provocar violencia, paradójicamente, como un espejo invertido de la comunidad que habitamos y cimentamos.
La creación colectiva propone multiplicidad para que cada uno de nosotros pueda verse en ese espejo.
Es tarea de cada uno aceptar o no la incomodidad que esto genera.
De la tolerancia de cada uno.
De cada emisor y de cada receptor.
Bertuccio. Buenos Aires, 3 de agosto de 2007

lunes, julio 30, 2007

MI VIDA CON BERGMAN

Hoy, parece, murió Ingmar Bergman.
En el año 2000 se estrenó en el San Martín de Buenos Aires mi obra El señor Bergman y Dios, con un primer premio del Fondo Nacional de las Artes y un semimontado en Madrid debajo del brazo, entre huelgas de actores, función de estreno casi inadvertida, y algunas otras cuestiones desgraciadas.

Yo había entrado al San Martín por primera vez a los nueve años, y a los trece entré al Cine Teatro Empire a ver Cuando huye el día, la primera película de Bergman de mi vida, y, en continuado, El séptimo sello, la segunda. Las dos experiencias –las tres- me marcaron para siempre y construyeron algunas zonas importantes de mi identidad.
Cuando aprendí a escribir como un dramaturgo tenía yo treinta y tres años, y la urgencia de escribir una obra para Bergman.
Hoy, a los cuarenta y cinco, estoy embarcado desde hace unos meses en el proyecto de celebrar su cumpleaños número noventa, el 14 de julio de 2008, haciendo una nueva versión de la obra –esta vez dirigida por mí-, con Nacho Gadano, Eva Adonaylo, Javier Alemanno, Cecilia Buldain, Laura Garaglia, Adriana Gooris, María Inés Howlin, Silvia López, Silvia Mañá, Liliana Medela, Nuria Maidana, Roberto Saunier y Andrea Vázquez.
La situación de base de El señor Bergman y Dios es un cumpleaños que se convierte en velatorio, una celebración que deviene muerte en vida, y cuya única liberación supuesta es la posibilidad de hablar con Dios cara a cara. Cuando empezó el trabajo sobre este proyecto, Bergman estaba vivo.
Yo no albergaba ninguna esperanza de que él llegara a ver el trabajo, por supuesto; ni siquiera podía imaginar que alguna vez pudiera leer una eventual traducción de la obra. Hoy celebro –a riesgo y loor de la cursilería- la honrosa coincidencia de que Bergman haya abandonado en paz este plano en el mismo tiempo en que los artistas entrañables de mi equipo y yo le organizábamos este “cumpleaños”, como así también enaltezco el hecho de que se haya desvanecido la certeza de que no iba a enterarse nunca, porque ahora en reemplazo de esa certeza negativa palpita una duda cálida: quizá ya sepa el querido señor Bergman que este proyecto existe, tan lejos de Fårö.


Marcelo Bertuccio.
Buenos Aires, 30 de julio de 2007

domingo, julio 29, 2007

HOMENAJE A MÍ MISMA Crítica Casting Porteña

Solos de domingo y algo más
Por Eva Matarazzo

Homenaje a mí misma, suma dos monólogos teatrales, conformado por “Orejas caídas y hocico casi cilíndrico”, de Marcelo Bertuccio; y “Javier y Javier”, de Roberto Saunier, mediados por un intervalo con proyección de video y degustación de comida naturista.

En cada pieza, la actriz Andrea Vázquez encarna personajes femeninos muy distintos, pero al mismo tiempo atrapados en sí mismos, presos de sus fobias, inseguridades y delirios. También es protagonista del video que se exhibe en el intervalo, y actúa como anfitriona del lugar, convidando a los invitados a degustar la comida elaborada por ella misma.

Los relatos de los dos personajes son interesantes, se incorpora además la presencia del público, el cual se termina involucrando cada vez más en el juego escénico propuesto por la actriz.

Diferentes recursos de formato y puesta en escena en cada historia, generan el clima adecuado para mantener la atención del espectador y la fluidez permanente. Un comienzo que logra sorprender, luego un primer monólogo que irrumpe, y se sostiene muy bien a pesar de ser extenso, un intervalo donde no para la acción y que brinda calidez e intimidad al espacio, y un segundo monólogo que utiliza una voz en off, y donde el relato que se produce es intrigante. El remate final, quizás con poca fuerza.

Muy recomendable para una tarde de domingo diferente en Buenos Aires.

HOMENAJE A MÍ MISMA Crítica Lipidindi

En una sala para mí desconocida, Apacheta (Pasco 623), a una hora estrafalaria (16,30), del domingo, Andrea Vázquez es todo un desafío a la modorra cultural a la que nos tienen acostumbrados los medios masivos y los circuitos comerciales de teatro. Si como se dice y yo adhiero, el arte es novedad, “Homenaje a mí misma”, tiene todos los ingredientes necesarios para serlo. Pero esencialmente considero que es un homenaje al talento. O a la suma de talentos para ser más exacto. El primero de los monólogos “Orejas caídas y hocico casi cilíndrico” de Marcelo Bertuccio, es en todo momento atrapante, desenfadado, coloquial y absurdo. Disculpen todo este rosario de calificativos, no acostumbro, pero el texto merece la excepción. Un texto que Andrea Vázquez asume, potencia, succiona y cual vaca rumiante devuelve fresco y apetecible una y otra vez. No importa si la imaginación exorbitada de ese casi disparate verbal es producto del aislamiento o agorafobia de la mujer. Importa sólo la calidad expresiva e inusual del monólogo y la realidad subjetiva de la actriz al interpretarlo. Uno no puede dejar de sonreir ante semejante despliegue de matices en juego. No voy a dar datos sobre la insólita situación en que la actriz llama a gritos a los chanchos por su nombre, porque todo el espectáculo que dirige el propio Bertuccio, está lleno de sorpresas incluso una vez finalizado cuando la actriz asegura ser chef y nadie sabe si creerlo dada la informalidad del contexto y aunque ya hayamos comido en el intervalo sus chapatis dulces y salados. El segundo monólogo “Javier y Javier” es un contrapunto. En otro registro dominado por la inmovilidad Andrea Vázquez grabada puntualiza en vivo. Es una vuelta de tuerca de las convenciones y lugares comunes de una atribulada amadecasaesposaymadre envuelta en sus avatares de género. Un poco largo pero mantiene la atención completando así una propuesta escénica que sorprende por su originalidad y alegre desparpajo.
Lipidindi, un espacio de arte independiente

HOMENAJE A MÍ MISMA crítica Crítica Teatral

Mostrar los trucos para crear más magia

Una propuesta inteligente en que se desestructura ciertos códigos escénicos
No hay nada peor para un ilusionista que mostrar los trucos, porque dicen que de esa manera se pierde lo mágico, lo sorpresivo.
Esta premisa parece no importarle a la actriz Andrea Vázquez que en el espectáculo “Homenaje a mí misma” -con dramaturgia de Marcelo Bertuccio (sobre textos de sí mismo, Marcela Buldain y Roberto Saunier) y la dirección del mismo Bertuccio- demuestra que al poner en evidencia los mecanismo del hecho teatral aumenta su encanto y brinda más de una sorpresa.
Bertuccio propone distintas rupturas de las convenciones teatrales, hace circular la obra por sitios impensados; el objeto observado (la actriz) y el observador (el publico) varía constantemente provocando a partir de esos cambios acercamientos y lejanías que varían la percepción de un texto o de una acción.Los textos son desacralizados al punto que realidad y ficción se confunden provocando zozobra, alegría y turbación.
La labor de la actriz Andrea Vázquez es extraordinaria va y vuelve de su personaje “actriz” a sus personajes “ficcionales” en forma brillante, impone los códigos de cada uno de ellos y desde ahí logra crear una rápida –siempre distinta- empatia con el público. Y lo dicho, lo mas maravilloso es que esos cambios los hace a la vista del público, e incluso con infidencias acerca de la construcción de la obra.
“Homenaje a mi misma” es sorpresiva, profunda, reflexiva (sobre todo con los procedimientos teatrales) y, por sobre todas las cosas, esta muy bien que si nadie nos hace un homenaje es mejor lo hagamos nosotros mismos.
Nada mejor que pasar un domingo a la tarde con un muy buen espectáculo que provoca desde la inteligencia y el talento.
Gabriel Peralta

HOMENAJE A MÍ MISMA crítica Críticas de Arte

¿Cuándo comienza la obra? El comienzo de este espectáculo es muy especial, tanto que sorprende al espectador.
Andrea Vázquez demuestra sus dotes de actriz y de cocinera durante la función en la que el público puede saborear alguna comida preparada por ella. Las situaciones que se representan pueden ser vividas por cualquiera de los espectadores, por eso se genera una rara sensación en el público, que puede llegar a estar en silencio durante toda la función o también participar con alguna respuesta a la actriz durante parte de la obra, ya que no sabe si lo que se ve es parte de la ficción de la obra o es realidad.
La primera parte del espectáculo “Orejas caídas y hocico casi cilíndrico” muestra una situación confusa en la que se mezclan ficción y realidad. Una mujer aislada que convive con el miedo y sus raras costumbres en un lugar no demasiado bueno para estar solo.
El intervalo, descanso para el espectador y sólo para él, se transforma en ese momento en un protagonista más, un espacio para disfrutar…
La vuelta al escenario es con “Javier y Javier”, tema de alto compromiso social, en la que se podría ver reflejado cualquier espectador y las dudas que genera la relación de nuestros hijos con un amigo recuperado de su adicción a las drogas.
¿Cómo termina la obra? El final, tan inesperado como el comienzo.
Al término de la función dialogué con Andrea Vázquez sobre lo que intenta reflejar en la obra y esto es lo que dijo: “Hace muchos años que estamos trabajando con Marcelo Bertuccio sobre ¿qué es ficción? y ¿qué es realidad? En este espectáculo conviven todo el tiempo la ficción y la realidad, porque buscamos esa interacción con el espectador; yo paso a ser una más, no estoy actuando, sobre todo en la primera parte todo es más natural, luego en el intervalo sí, aparece más la actriz” y agregó: “Lo que pasará en la obra nunca lo sabemos con certeza, porque depende del público, su participación o no es muy importante”
Para concluir señalando que “el objetivo de la obra es que la diferencia entre la ficción y la realidad no quede tan clara, si bien estoy actuando, las cosas que digo las digo de verdad porque le pueden pasar a cualquiera”.
Martín Silles
Boletín NivelArte de 15 de julio de 2007
en www.criticasdearte.com.ar

miércoles, julio 11, 2007

HOMENAJE A MÍ MISMA Crítica Noticias Urbanas

Noticias Urbanas
5 de julio de 2007

Teatro en Offside por Daniel Gaguine

Una mujer sentada que habla. Dos actos y un intervalo (o tres partes de un mismo acto), como si fuera un disco con­ceptual en su desarrollo. Solo esto se puede decir sin romper la sorpresa que propone una puesta ágil, que permite inclu­sive romper la distancia del escenario. Este es una parte que se conforma en un todo inclusivo con espectadores adentro. Todo desarrollado a un ritmo multimedia que combina varias artes incluyendo la culinaria a través de unas exquisitas empa­naditas. Habrá quien se sienta sorprendi­do, fascinado e inclusive incómodo, pero ahí es donde reside el capital de la puesta: en una absoluta libertad interpretativa muy pocas veces vista en escena.
El libro tiene la virtud de reflejar diversas aristas del mundo femenino con sutileza y respeto... a pesar de haber sido escrito por un hombre! Las luces crean ambientes y lugares por los cuales transitará toda la obra. La versátil y natural actuación de Andrea Vázquez combina un excelente manejo de voz para la interpretación de los personajes, incluido el de anfitriona del espacio.
"Homenaje a mí misma" es una de esas obras difíciles de catalogar y justamente por eso, digna de ir a ver más de una vez. Siempre hay tiempo para encontrarle algún detalle escondido.
Calificación: Muy Buena

domingo, julio 01, 2007

HOMENAJE A MÍ MISMA Crítica Imaginación Atrapada

Artes Escénicas / Teatro - Crítica
“Homenaje a mi misma”: Celebración del ego, teatro y buena comida
por Diego Braude jbraude@ciudad.com.ar
Son dos monólogos, de dos autores distintos, unidos por un director y una misma actriz. A primera vista, podría parecer un ejercicio teatral. Pero los ejercicios rara vez provocan sentimientos en el espectador. También podría ser una propuesta estilo stand up comedy, género que se ha popularizado en los últimos años. Pero el “stand up” no suele tener desarrollo dramático (hay desarrollo de un tema o estilo, pero hilvanado de forma tal que su objetivo es encontrar la risa del público al final del camino, es una performance, no necesariamente una representación). Tiene algo también de varieté, pero el varieté, por definición de la propia palabra, implica variedad, y por características prácticas, variedad de intérpretes sobre el escenario. En el stand up, el personaje es el cómico, en el varieté, es el cómico interpretando un personaje construido. En “Homenaje a mi misma”, el personaje es la actriz, pero la actriz interpreta a dos personajes, o no, a tres, porque también se representa a sí misma, pero también hay un texto, dos, tres, cuatro (dos están superpuestos).
El comienzo no, no es el comienzo, y el espacio escénico no está “ahí” (no en ese momento), sino “acá”. De hecho, en realidad ya estaba antes y entró caminando a la sala. Primero, entonces, habla una mujer sola, medio alterada, paranóica, obsesionada con sus cerditos. Y habla… y habla, y gira sobre sus propias palabras como un bailarín clásico ejecuta una pirueta. Porque lo que dice por momentos se vuelve trabalenguas ritmado, sincopado. Es monólogo, pero también parece scat, y la mujer, que lleva puesto el espacio escénico, lo ingresa, produce imágenes. ¿Qué busca? ¿Cuál es su objetivo? Incógnita, pero el espectador es invitado a seguirla, quizás en parte porque sus dichos hacen adivinar un posible final en algún modo trágico, alguna suerte de explosión de esa locura que expresa. Pero ese evento juega como el McGuffin de Hitchcock, está ahí precisamente para sostenernos mientras la actriz bailotea (metafórica, no literalmente) ante nosotros.
Intervalo. Es un domingo a la tarde, y el espectador es invitado por la actriz a abandonar temporalmente la sala. Pero, hete aquí, la sala, como espacio escénico, se extiende de esta manera a por fuera de la sala. Ese espacio con sillones que hace de lugar de espera, ahora también se vuelve sala, para repetir el término y ser redundantes. Ahí hay comida (cocinada por la propia actriz, lógicamente), dulce y salada, “¡Coman! ¡Coman! Eso, ¿ven? El señor me entiende” (mientras un señor mayor toma uno de los chapatis). Sobre una cartelera improvisada quedan colgadas imágenes, no, no de la obra, sino de la actriz que, además, ya ha interpretado los monólogos por separado, lo que figura en los programas. Alguien ha agregado un cartelito que lee “No es stand up”. Se prende un televisor y aparece la cara de la actriz, “videoarte”. La actriz es filmada, se filma, en proceso creativo, pero también buscando “explorar el medio” (de hecho, juega con elementos propios del videoarte y los parodia, como la expansión del tiempo en escenas en que no ocurre nada).
Fin del intervalo. Algunos chapatis entran a la sala. Ahora la sala vuelve ser la sala. Segundo monólogo (¿o tercero? ¿o cuarto?). Playback. En un espacio puntualmente iluminado, la actriz, que reacciona a lo que escucha y, cada tanto, interrumpe con comentarios pero que, en gran medida, permanece inmóvil. El primer monólogo trabajaba con el humor del absurdo, pero este es un relato trágico. La voz en off funciona como narradora, pero el suspenso, esta vez, está puesto en el cuerpo de la actriz, en esperar otra reacción, en la expectativa de una intervención furiosa que le devuelva físicamente protagonismo. El relato monologado se vuelve cuento leído, y el espacio escénico se achica y se expande acorde a la relación que cada espectador genere con lo que está pasando.
Es esta expansión y contracción lo que hace que el público pueda experimentar una suerte de desequilibrio permanente. Pero Bertuccio, el director (y autor de uno de los monólogos), no busca con eso la agresión, sino lo lúdico. Sin moverse de su butaca, el espectador queda involucrado corporalmente al no saber con certeza donde quedan los límites de la representación y la escena. Permanentemente, los códigos espectaculares (iluminación como creación de espacios, por ejemplo) se implantan (están ubicados por delante del público, en “el escenario”), pero simultáneamente se rompen o amenazan con romperse. Se genera, o es una posibilidad que se abre, un equilibrio inestable.
Y en el medio, adelante, atrás, arriba, real, virtual, La Actriz.
www.imaginacionatrapada.com.ar 29/6/2007